viernes, 14 de diciembre de 2012

Capítulo III

                                                              Capítulo III:


Jackson se dirigía a mí, tenía que decirle de una vez por todas que me dejara en paz, que no quería nada con él. Pero,¿cómo?

-Hola -me dijo.
-Jackson, mira, tengo que decirte algo...
-Yo también, pero tú primero.
-Está bien, por favor déjame en paz. No me gustas y no quiero nada contigo, no es por ofenderte pero esque... me molestas...-dije aganchando la cabeza.
-Yo quería decirte que... Ya no me gustas, que tengo novia.

En ese momento, me sentí como una gran estúpida y creo que me puse roja. Al rato vino el entrenador y les dijo que empezaran a calentar. No me lo creía, había quedado fatal, lo bueno esque ya no me perseguiría. Noté como me temblaba la pierna, era Alex. Bien gracias a ella, desconectaría un rato.

*Conversación telefónica*

-¿Si?
-Jess, tengo que contarte algo muy fuerte.
-¡Dime, dime!
-Ahora no, ¿estás todavía con Max?
-Bueno, estoy en su entrenamiento. Cuando vaya a mi casa, te llamo y me lo cuentas,¿va?
-Okey, mejor llámame cuando salgas del entreno.
-Vale.
-Adiós, tequiero.
-Y yo.
 *Colgué*

Al terminar el entreno Max estaba muy cansado.

-¿Me das algo de agua, porfa? -dije poniendo cara suplicante.
-Valeeee... -dijo a regañadientes.
-Gracias - dije sacándole la lengua.
-Oye,¿te vienes un rato a mi casa?
-Vale (:

Llamé a Alex y le dije que iría un rato a casa de Max, así que quedé con ella en llamarla cuando terminara.
Llegamos a casa de Max y nos abrió su madre. Su madre era una señora simpatiquísima. Mis padres y sus padres se llevan genial, nuestros padres se conocieron porque trabajaban juntos y después coincidimos en el colegio y así nos unimos más.

-Hola, Jess. ¿Qué tal?- me dijo dándome dos besos.
-Muy bien, ¿y usted?
-¿Cuántas veces tengo que decirte que no me llames de usted?
-Jajaj, lo siento. ¡La costumbre..!
-¿Queréis tomar algo?
-Yo quiero un trozo de tarta -saltó Max.
-No, eso es para mañana para el cumple de tu padre.
- Es verdad, que es mañana.-dije.
-Si, y tus padres nos han invitado a tu casa a comer -dijo su madre.

Estuve un rato en su casa, cuando se hizo muy tarde y decidí irme. Me despedí y llamé a Alex, pero antes de darle al botón de llamar allí estaba sentada en la acera del frente de la casa de Max.

-¿Qué haces aquí? -dije con cara de sorpresa.
-Pues nada, esperarte. A ver que hacías en casa de Max, eh pillina.
-Nada que te interese -dije guiñándole un ojo.
-Ya, ya...
-Bien, ¿y qué me quería contar?
-Tendrás que esperarte y decirle a tus padres que si te dejan dormir en mi casa.
-¿¡Qué?!
-Que llames a tus padres para ver si te dejan dormir en mi casa o si no, no te lo cuento.

Fuimos a mi casa y éstos accedieron pero me dijeron que a la hora de la comida estuviera aquí para el cumpleaños. Cogí mis cosas y fuimos a su casa. Me tenía muy intrigada y por mucho que yo insistiera me dijo que hasta que no nos fuéramos a dormir no me decía nada.

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